Tribuna Noviembre/1998

¿Cómo ves tu generación pasados los 40 años?
Yo creo que somos los últimos románticos. La última generación que es capaz de pelear por una ideología. Porque las nuevas generaciones no son esclavas de las ideologías. Y creo que en parte está bien. Aunque a mí hace unos años me hubiera parecido una aberración pensar esto. Nosotros somos la última generación capaz de pelear por ideologías. De lanzarnos en misiones imposibles. Que hacemos de toda nuestra vida una ONG. Y los que no son así están muertos. Nos han tocado grandes conflictos, las drogas...

Teatro, cine, televisión, música, ¿el hombre renacentista o el hombre de los mass-media?

Ese es mi carácter realmente, el probar o picar de muchos platos. No concebiría tener una carrera solamente o hacer tan sólo música o cine o teatro. El hombre renacentista es un modelo que corresponde bastante a lo que es este fin de siglo y la entrada del siglo XXI. El hombre que, porque sus tiempos lo permiten junta el arte con la técnica y con la humanística. Todo se entrelaza y le sirve para cualquier profesión que tenga que desarrollar. En este momento se podría hablar de hombre multimedia porque, además de esto, se añaden otras artes como son los medios de comunicación y las nuevas tecnologías.

Suena el móvil. Es Joan Manuel Serrat que pregunta curioso por la repercusión de su actuación en "El séptimo de caballería". El programa, con estética cinematográfica y actuaciones en directo, está encantando a sus compañeros de oficio y a gran parte de la crítica y público.

Ha tenido éxito la mezcla de cantantes y estilos, el mestizaje: La música es todo. Detesto el snobismo de aquellos que pretenden hacer todo a su gusto. Son una élite, una secta. Esos que dicen que solamente el rock es música. Esos que te cuentan que solamente el jazz es música. No acepto nada este tipo de comentarios. Dejar fuera el pop, la canción española, el folk, me parece que no es hablar de música.

¿La entrevista es más fácil con la complicidad del oficio?

Más difícil porque de entrada vienen relajadísimos. Saben que no se les va a poner entre la espada y la pared, no se les va a traicionar, que no se van a contar las historias de siempre. Se va a hablar de su trabajo, para empezar, cosa que en pocas entrevistas sucede. Ahora, cuando están en enorme confianza, hay momentos en los que yo tengo que desviarles porque son capaces de desnudarse tanto que se pondrían ellos solos en peligro. Ahí tengo que bandear las cosas y decir no, no, no. Esto lo sabemos tu y yo. Esto nos lo hemos contado en nuestras casas, pero no lo cuentes aquí. Y ese es el peligro mayor porque en la calentura del momento, en la confianza y en la complicidad, se pueden contar cosas íntimas de las que luego arrepentirse.

El programa ha sido muy bien recibido. Ha sido recibido como el maná porque date cuenta que lo que más le gusta a un músico es tocar y lo que más le gusta a un cantante es cantar. El sonido en vivo y el directo llevan a la emoción. Es lo que marca la diferencia con respecto a la perfección del soporte sonoro que, en todo caso, se utiliza solamente para oir. Los conciertos están llenos, a la gente le gusta ver y oir música en directo. Lo que pasa es que es muy complicado de hacer. Es mucho más cómodo y más rápido que llegues a una televisión, te pongan un play-back y cantes. Hace falta menos personal, menos maquinaria, menos de toso. En general, en la televisión, se han acostumbrado a no tener que complicarse la vida.

Y en el futuro ¿no te ves contando tus propias historias?

Es inevitable pero tengo que encontrar el momento. Tengo un par de historias. Pero, como todo lo que me va a provocar una revolución interna, siempre encuentro la excusa para plantarme. Sé que tiene que llegar y sé que es inevitable. También que me va a venir muy bien y me va a cambiar la vida, pero siempre encuentro algo para aplazarlo. No lo elimino, lo aplazo.

¿Cómo sería el cine dirigido por Miguel Bosé?

Yo creo que contaría las cosas como realmente me gusta escucharlas. Sin grandes complicaciones. Mi idea está rodeada de cuentos de vida. Me gustan las pequeñas grandes emociones, las sutilezas. Yo he crecido amando el cine de los cuarenta y de los cincuenta, que es el gran cine...

Por cierto el otro día leí que en una encuesta te colocaban como el hombre más deseado. ¿Cómo se te queda el cuerpo cuando lo lees en el periódico?

Se me queda un buen cuerpo. A mí el juego del deseo me parece un juego muy sano. Dentro de la tendencia a la solemnidad que hay en todo lo que es la vida el deseo es un recreo.