Miedo y excesos: Bosé repasa tres anécdotas que marcaron su carrera a horas de su décima vez en el Festival de Viña

El español fue homenajeado este lunes por sus 10 presentaciones en la Quinta Vergara. Además, la alcaldesa Virginia Reginato lo nombró hijo ilustre de la ciudad jardín.

VIÑA DEL MAR.- La ceremonia empezó con un poco de retraso. En un salón del Hotel Sheraton de Viña del Mar, invitados y reporteros de distintos medios de comunicación esperaban la aparición de Miguel Bosé, quien vestido de riguroso blanco, hizo su arribo al lugar pasadas las 20:00 horas.

El artista, que en menos de 24 horas abrirá la primera noche de la edición número 59 del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, se subirá al escenario con una condecoración especial. Será la décima vez que el español se presentará en la Quinta Vergara. Esto, sumado a sus 40 años de trayectoria musical, fueron razones suficientes para nombrarlo como Artista Ícono del Festival de Viña del Mar, reconocimiento que este lunes recibió con humildad de parte de la comisión organizadora del certamen, y que se concretará con un galardón que entregarán los animadores Carolina de Moras y Rafael Araneda.

De buen humor y aparentemente resfriado, Miguel Bosé se mostró agradecido por ser nombrado también Hijo Ilustre de la Ciudad Jardín por la alcaldesa Virginia Reginato. Se apropió del acto con su espontaneidad y sus entretenidas anécdotas que compartió con los presentes, algunas de ellas las vivió en Chile cuando debutó en el evento que nuevamente lo trae de vuelta.

Bosé, el rebelde

En la época de "Morir de Amor" y "Te amaré", en 1981, Miguel Bosé tenía apenas 19 años, edad suficiente para elevarse a la categoría de ídolo en tierras chilenas. La historia después de eso es más o menos conocida. Lo que sí, el carismático intérprete tuvo sus dudas de visitar nuestro país. No ha negado que varios de sus cercanos le advirtieron que el escenario político y social de esos años le podía causar cierta incomodidad. Esto, no obstante, no fue impedimento para presentarse ante su público local, aunque era a este mismo al que le temía.

"No hay que ir a Chile, porque la situación política no hay que apoyarla ni nada", le habían dicho al artista. "Y yo me rebelé y dije: no. Justamente ahora es cuando no hay que dejar a los chilenos solos", recordó Bosé, que a pesar de los insultos que recibió por su determinación, vino de todas formas. "Ahí yo creo que con Chile se creó un lazo muy fuerte, un sentimiento mutuo de la amistad y lealtad".

"En ese momento Viña era el único festival que existía en el continente americano. Era como el Hamlet de Shakespeare. Para hacer el recorrido musical tenías que pasar por Viña. Y todas las noches, el 'Monstruo' se comía a alguien", recordó el hispano en la conferencia de prensa que otorgó post homenaje.

"Yo me acuerdo que la primera vez que tenía que salir estaba en el hotel con mi mánager chilena, Rosa Lagarrigue y ella me dijo: 'vámonos ya para la Quinta' y aún no se había comido el 'Monstruo' a nadie. Y yo llegaba con tanta resonancia y tanta expectativa (...) que dije que no iba a estar nunca a la altura y que el 'Monstruo' me tragaría. Creo que, gracias a Dios, en el camino salió alguien y se lo tragó el 'Monstruo'. Cuando yo llegué, el 'Monstruo' ya estaba saciado. Menos mal", dijo en tono de broma.

Lo mejor y lo malo

No tuvo asco en hablar de sus experiencias con el alcohol y las drogas. "He tenido mis momentos", le respondió a un periodista al ser consultado al respecto. Pero la familia lo hizo aterrizar y al transformarse en padre, Miguel decidió que era momento de mantenerse limpio y alejado de todo tipo de excesos.

"Yo ahora no hago nada porque ya lo he hecho todo. Pero, ¿alcohol? Me he bebido todo lo que he podido, he bebido lo mejor y lo malo también. Fumar también y el resto también. Todo", enfatizó Bosé mientras respondía las consultas paseándose por el pequeño escenario montado para él. "Lo que pasa es que desperté un día y dije: '¿y ahora qué? ¿Cuál es chiste? ¿Para qué me sirve todo esto?' Y fue el momento en el que, además, nacieron mis hijos. Yo creo que en ese momento dije: 'ya lo hice' y ahora paso a otra cosa".

Muy sincero, el cantante afirmó: "estuve perdido, pero me encontraba todas las mañanas por ese sentido de la responsabilidad que tengo y de respeto a algo que se llama la música que me lo ha dado todo en la vida (...) Eso ya fue en tiempo pasado. Creo que fue en la séptima Gaviota (de Plata)", bromeó.

Escondido con malla

Aunque no tenía idea qué era lo que le esperaba cuando viera por primera vez Chile, Miguel Bosé se atrevió a venir pese a las referencias no muy buenas que había tenido de conocidos. Su debut en Chile lo resumió como "muy especial". "Porque era un examen que tenía que pasar. Porque tenía 19 años. Porque estaba Pinochet. Porque me sacaban del hotel para llevarme al teatro escondido", dijo.

Y continuó: "Yo venía de Europa y no sabía lo que era el toque de queda. Muchas veces tuve que quedarme en casa de amigos hispanos y cosas así. Decía: '¿qué es esto? Quizás debí haber hecho caso a la gente y no arriesgar tanto. (...) Yo no venía solo a Viña del Mar. Venía a hacer giras en autobús de Antofagasta hasta Punta Arenas. He recorrido dos veces el país en autobús en giras inmensas y luego en un avión. También para llevar música a muchos otros lugares".

"Me acuerdo una vez estando el hotel rodeado de policía montada y militares montados y me dijeron que no se podía salir porque habían muchas niñas, mucha gente afuera que estaban intentando pararla con los caballos (...) Había que llevarme al teatro de forma segura y me metieron en una tanqueta...con las mallas (risas). Se abría la tanqueta que era de color arena y yo salía vestido con mallas", cerró el interprete en su intervención.